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La identidad no se detiene: historias de dignidad que florecen bajo el techo de los campamentos transitorios

(Caracas, 27-8-2026. Prensa MinMujer).- En los pasillos de la U.E. República del Ecuador, un documento de identidad es mucho más que un trámite: es la certeza de existir formalmente y acceder a un futuro con derechos plenamente garantizados. La Ruta de Garantía, Protección y Derecho a la Identidad mantiene un abordaje continuo en diversos campamentos transitorios de la ciudad, y en esta oportunidad desplegó su atención integral en este centro, donde 166 familias y 658 personas reciben resguardo. Con el acompañamiento del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer), y diversas instituciones del Estado la jornada brinda atención jurídica, en salud y recreación a quienes hacen de este lugar su hogar temporal.

En medio del ajetreo propio del operativo, entre carpetas, planillas y tomas fotográficas, las risas de niñas y niños marcan el ritmo del día. Haydee Ramírez, coordinadora del campamento, camina entre la gente con la serenidad de quien suma dos meses de trabajo ininterrumpido al frente del refugio.

«El apoyo ha sido mutuo y la ayuda constante. Gracias a las instituciones y a MinMujer, hemos tenido desde atención en salud e información, hasta actividades recreativas, educativas y deportivas diarias para los niños», comenta, mientras observa el desenvolvimiento de la jornada. Su mensaje para las familias resguardadas es de constancia: «Pedimos paciencia y fe; la ayuda está, las instituciones están abocadas y la respuesta sigue llegando».

El valor de llamarse y reconocerse

Para Marisol Salas, la jornada representa tranquilidad. Acompañada de sus hijos, espera el turno para finalizar la renovación de los documentos familiares. Con la foto recién tomada a uno de sus pequeños, su sonrisa refleja el alivio de la tarea cumplida.

«La atención ha sido maravillosa, con mucho carisma, empatía y sobre todo rapidez», relata Marisol mientras guarda con cuidado los comprobantes. «Estar aquí, en situación de campamento, es una coyuntura; pero saber que mis hijos y yo ya tenemos la cédula lista nos da una certeza enorme para cuando volvamos a tener nuestro hogar».

A pocos metros, la hermana Ana María Montilla acompaña el proceso de una joven del campamento. Para ella, el operativo trasciende la simple entrega de un papel plastificado:

«Lograr que obtenga su cédula de identidad es devolverle algo fundamental de su ser, de su dignidad como mujer y como persona. Es un gesto de reconocimiento que se agradece de corazón».

La jornada en la U.E. República del Ecuador concluye en horas de la tarde, pero el despliegue en los campamentos no se detiene. Entre huellas dactilares y miradas de alivio, la iniciativa reafirma que proteger el derecho a la identidad de las niñas, niños y familias es un pilar indispensable sobre el cual el pueblo venezolano sigue construyendo su bienestar.

(Fin/Génesis Rincón)