(Caracas, 11 de abril de 2026. Prensa MinMujer).– Movimientos sociales y sobrevivientes de los sucesos de abril de 2002 se concentraron este viernes en Puente Llaguno, Caracas, para rendir tributo a los mártires y recordar la contraofensiva popular que revirtió el golpe de Estado contra el Comandante Hugo Chávez. Mujeres que lideraron la organización en las parroquias dieron sus testimonios y recordaron cómo la unión cívico-militar logró derrotar, en menos de 48 horas, al gobierno de facto instaurado por sectores de la derecha venezolana.
Lídice Navas, internacionalista, militante del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y entonces articuladora de la Coordinadora Popular de Caracas, relató que desde el 10 de abril el pueblo ya estaba en alerta. Navas describió cómo, ante el asedio de la Policía Metropolitana, las mujeres se convirtieron en el escudo de Miraflores, movilizándose desde diversos estados para defender la Constitución.
«Había muchas mujeres. Y aquí ya estaban las mujeres que trabajaban en el Banco de Desarrollo de la Mujer, trabajaban con la gran Nora Castañeda… Cantidad de mujeres. Hubo mujeres que se vinieron desde Maracay con un grupo a Miraflores», refirió.
La activista rememoró que, tras conocerse el secuestro del mandatario a la medianoche del 11 de abril, junto a un grupo de compatriotas compartieron un abrazo profundo y acordaron mantenerse en comunicación.
«La tarde del 12 de abril el pueblo salió a la calle y pasó por la avenida rumbo a la Alcabala 3 de Fuerte Tiuna. Comencé a informar a todos los compañeros de la parroquia y la gente se sumó a la movilización… El pueblo reaccionó», dijo con orgullo.
Por su parte, la dirigente social Elia Cuba recordó que su rol, junto al de otras mujeres, fue preservar la identidad y la calma de quienes resistían en las calles bajo el fuego de francotiradores. Elia, quien conoció de cerca las injusticias de la cuarta república durante su trabajo en el Ministerio de Justicia, explicó que su lucha consistía en impedir que el país retrocediera a los tiempos de la «Ley de Vagos y Maleantes».
«Aquí estoy, 24 años después, y sigo analizando y pensando qué vamos a hacer… Algo que considero fundamental es formar a la juventud», recalcó.
La organización comunitaria también tuvo voz en el testimonio de Lilian Oropeza. En aquel entonces, desde la juventud del partido y los movimientos sociales de La Vega, Oropeza ayudó a instalar radios alternativas para romper el silencio mediático. Narró la emoción de ver el helicóptero retornar con el Comandante Chávez el 14 de abril, tras la vigilia y movilización en Fuerte Tiuna y las barriadas caraqueñas.
Un punto común de estos testimonios fue la capacidad de respuesta autogestionada del pueblo cuando los canales oficiales fueron cortados por los golpistas. Las mujeres destacaron que la victoria de 2002 no fue un hecho fortuito, sino el resultado de años de formación y conciencia política que se puso a prueba en un momento crítico.
Al cierre de la actividad, se enfatizó que Puente Llaguno sigue siendo un símbolo vigente de victoria popular. Lilian Oropeza recordó que la vigilancia y la organización son esenciales para garantizar que la historia no se repita.
«Hoy, 24 años después, estamos aquí con lecciones aprendidas y pendientes de los planes de contingencia», concluyó.
(Fin/Oriana Gámez).





