Caracas, 7 de octubre del 2026. Prensa MinMujer).- En las instalaciones de la sede central del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer), se llevó a cabo el emotivo conversatorio titulado «Mujer que sana, mujer que ama», una actividad concebida para brindar herramientas teóricas, emocionales y espirituales de sanación interior, autoconocimiento y perdón. La jornada estuvo dirigida a las trabajadoras de la institución, a sus entes adscritos y a las integrantes de los diversos movimientos sociales, con el propósito de promover el bienestar integral, la salud mental y el empoderamiento afectivo de las mujeres que sirven al país desde distintos espacios de lucha cotidiana.
El encuentro contó con la presencia de la ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, Yelitze Santaella, quien estuvo acompañada por parte de su equipo directivo: las viceministras Nancy Ortuño, de Igualdad de Género y No Discriminación; Nancy García, de Protección Social de la Mujer; y Maryury Bargiela, de Desarrollo Productivo de la Mujer.
Durante el desarrollo del conversatorio, la ponente abordó aspectos centrales sobre el impacto de la autoexigencia, las heridas emocionales del pasado y el rol que cumple la fe en el proceso de restauración personal. Asimismo, se explicó cómo las tensiones no resueltas y el dolor acumulado se manifiestan en el cuerpo a través de enfermedades somáticas y alteraciones del sistema nervioso, haciendo un llamado a romper patrones culturales de abnegación extrema, reconocer la propia valía y comprender que la sanación interior no solo transforma a la persona, sino que permite edificar familias y comunidades sustentadas en el respeto, la dignidad y el amor.
Laura Pineda, la autora y facilitadora de este maravilloso encuentro, destacó la importancia de la compasión y el autoreconocimiento dentro del camino de la transformación personal:
«Mi decisión de trabajar por la mejora emocional de las mujeres nace de mis propias batallas; el dolor de la mujer es mi dolor. Un proceso de sanación requiere aceptar lo que vivimos y mirar con compasión la historia de nuestros padres para romper patrones de abandono o autoexigencia. Cuando un cerebro ha estado sometido a altas emociones necesita detenerse, escuchar al cuerpo y buscar ayuda profesional; no estamos solas y siempre es posible resignificar nuestro destino desde el amor».
Por su parte, Merlig Gámez, sobreviviente de cáncer de mama y habitante de la parroquia Antímano, compartió su vivencia respecto al impacto de la salud emocional en el organismo:
«Tengo 48 años y estoy atravesando un nuevo proceso de salud con la certeza de que saldré en victoria gracias a los controles a tiempo. Todo lo que expuso la ponente es profundamente cierto; las emociones muchas veces nos enferman al querer cumplir con el esquema de la mujer que todo lo puede. Me llevo un aprendizaje extraordinario para replicarlo en mi comunidad y comprender que sanar nuestras emociones es clave para sanar el cuerpo».
Asi mismo, Sol Verónica Bracamonte, integrante del Movimiento de Movimientos Josefa Joaquina Sánchez, enfatizó la trascendencia de llevar este mensaje a los territorios:
«Para poder amar y ayudar al prójimo, primero debemos sanar nuestro propio corazón de heridas, dolores y traumas. Las mujeres somos profundamente amorosas y nuestro compromiso es llevar estos espacios directamente a las comunidades, colegios y universidades, acompañando a nuestras niñas, jóvenes y adultas para seguir sanando a todo el pueblo mujer desde el amor profundo y la fe en Dios».
Con esta valiosa iniciativa, el MinMujer reafirma su compromiso con las servidoras públicas y las lideresas de cada rincón del país, abriendo espacios donde el cuidado de la salud mental y la reconexión espiritual no son solo una tarea pendiente, sino la base para fortalecer nuestro tejido social y salir adelante juntas.
(Fin/ Melanie Navas).



