(Caracas, 23 de marzo del 2026. Prensa MinMujer).- Este lunes, el bloque histórico de mujeres revolucionarias se concentró en la emblemática Plaza Caracas para exigir el cese inmediato de las sanciones criminales impuestas contra la nación, reafirmando su compromiso con la defensa de la soberanía y su respaldo absoluto a la gestión de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez Gómez. La jornada, marcada por el civismo y un profundo fervor patriótico, se convirtió en una plataforma de articulación donde la clase trabajadora y los movimientos sociales alzaron una sola voz en defensa de la economía familiar y de la estabilidad política del país.
Durante la jornada, las manifestantes subrayaron que el «pueblo mujer» no solo asume labores de cuidado y organización comunitaria, sino que constituye la primera línea de batalla política en los territorios. Con pancartas y consignas, destacaron que la resistencia venezolana es un ejemplo de dignidad frente a las presiones extranjeras, enfatizando que la paz alcanzada no es negociable bajo ninguna circunstancia.
La actividad también permitió enviar un mensaje claro de unidad institucional y fortaleza revolucionaria ante los desafíos venideros, reafirmando el papel protagónico de las mujeres en la defensa del proyecto nacional.
En representación de la Confederación Socialista de Venezuela de Amas de Casa (Confeama), Mirna Legón expresó el sentir de las mujeres que sostienen la base social del país:
«Estamos aquí en esta concentración para rechazar las sanciones impuestas a nuestro país. Enviamos un saludo revolucionario al presidente y a su esposa, Cilia Flores; aquí estamos, en Venezuela, en apoyo al presidente: lo queremos y lo tendremos de vuelta», afirmó Legón, quien además exigió de forma directa al gobierno estadounidense el levantamiento de las restricciones financieras.
Por su parte, el sector de atención social y las personas con discapacidad también hicieron sentir su presencia. En este sentido, Yadira Dávila, promotora de la Misión José Gregorio Hernández, enfatizó la determinación del pueblo de no ceder ante presiones externas:
«No vamos a dejar que nos quiten nada. Estamos en la calle para que nos devuelvan a nuestra primera combatiente y a nuestro presidente, Nicolás Maduro, porque él es un venezolano más de nosotros. El pueblo va a luchar para que nos los entreguen, y que se sepa que aquí estamos los venezolanos exigiendo el cese de las sanciones contra nuestro país».
Esta movilización no fue solo un acto de protesta, sino también una reafirmación de la identidad venezolana que se niega a doblegarse ante presiones externas. La Plaza Caracas fue testigo de cómo el pueblo organizado convierte las dificultades en organización y movilización permanente, demostrando que la soberanía no es únicamente un concepto legal, sino un sentimiento vivo que palpita en cada mujer que defiende su hogar y su bandera.
Quedó claro que, frente a las medidas coercitivas, la respuesta de nuestra gente seguirá siendo más trabajo, más conciencia y más amor por lo nuestro.
La movilización concluyó con la convicción de que la soberanía no se negocia. Las mujeres de la clase trabajadora y los movimientos sociales sellaron este encuentro como un hito de resistencia, reafirmando que el pueblo venezolano se mantendrá en las calles, trabajando y luchando, hasta que se levante la última sanción y se respete plenamente la libertad de nuestra tierra.
(Fin/Melanie Navas)



