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Vanguardia femenina se concentra en Caracas en defensa de la dignidad y apoyo a la presidenta (E) Delcy Rodríguez Gómez

(Caracas, 20 de abril del 2026. Prensa MinMujer).- Mujeres de diversos sectores sociales y políticos se dieron cita este lunes en la Plaza Brión de Chacaíto para participar en una concentración orientada a establecer un límite ético frente a las agresiones y a reivindicar la integridad del liderazgo femenino. El encuentro expresó un respaldo absoluto a la Presidenta (E) Delcy Rodríguez Gómez, tras los recientes ataques sustentados en discursos de odio y prejuicios raciales. La actividad tuvo como propósito resguardar la condición humana y la diversidad de la mujer venezolana ante cualquier intento de exclusión de carácter colonial, consolidando la paz como vía democrática fundamental.

Fuerza trabajadora y unidad popular

La concentración contó con la participación protagónica de la fuerza trabajadora del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer) y de sus entes adscritos, quienes, junto al Movimiento de Movimientos «Josefa Joaquina Sánchez» y la Gran Misión Venezuela Mujer, en articulación con las diversas expresiones de los movimientos de mujeres, se plantaron en unidad para ofrecer una respuesta firme en defensa de la dignidad de la mujer venezolana.

En este escenario, la ministra Yelitze Santaella enfatizó la valentía de la mandataria:

«Las mujeres rechazamos definitivamente el odio con el cual fue tratada nuestra presidenta; ella está demostrando de qué estamos hechas las venezolanas».

Asimismo, destacó la unión que trasciende posturas políticas:

«Tanto las mujeres de la oposición como las revolucionarias estamos haciendo causa común en este llamamiento por la paz».

Voz de la ancestralidad y la resistencia

Eddy Castro, representante de los pueblos indígenas, subrayó que el respeto constituye un principio milenario. Al ser consultada sobre por qué los insultos racistas dirigidos a una mujer política afectan por igual a todas, más allá de las ideologías, Castro fue enfática:

«Las mujeres somos luchadoras y debemos ser respetadas en todo momento, tanto en el ámbito político como desde nuestra propia perspectiva de género».

Y al dirigirse a quienes intentan convertir los rasgos mestizos en motivo de exclusión, señaló:

«Somos mujeres milenarias y ancestrales; exigimos que el mundo garantice el derecho que tenemos todas y todos, de vivir en paz y en justicia».

Orgullo afrodescendiente y conciencia social

Por su parte, Danely Palacios, representante del pueblo barloventeño, aportó su visión desde la identidad afrodescendiente. Al responder por qué el racismo contra una figura pública es una agresión colectiva, explicó que la violencia verbal no distingue bandos:

«Me siento orgullosa de mi color; el uso de insultos racistas contra una mujer nos agrede a todas por igual. En Venezuela existe una gran diversidad: somos iguales como seres humanos y es necesario crear conciencia».

Consenso político y acción diplomática

La jornada estuvo marcada por la suscripción de un documento por parte de mujeres de distintas tendencias políticas, incluyendo sectores de la oposición. Este manifiesto, que recoge el rechazo categórico a los actos de discriminación, será entregado formalmente ante la Embajada de España. Este paso refuerza la idea de que la defensa de la dignidad femenina ha alcanzado un consenso nacional, posicionando el respeto a la soberanía y a la figura de la mujer como una causa común que trasciende las diferencias partidistas.

Lealtad y compromiso institucional por la paz

En este contexto, la ministra Santaella ratificó que el compromiso de las mujeres que creen en el país se profundiza frente a las agresiones, reafirmando el llamado de la Presidenta Encargada a la reconciliación y al trabajo conjunto. Destacó que el camino es seguir fortaleciendo la paz y la unidad nacional, especialmente ante los desafíos impuestos por el bloqueo económico, asegurando que el odio no tiene cabida en el Estado venezolano.

«Nos quedamos aquí porque creemos en nuestro país», señaló Santaella, reafirmando que la lealtad y el reconocimiento mutuo son las bases para seguir defendiendo la vida y la soberanía de la nación.

Esta concentración cierra con un mensaje inequívoco: la mujer venezolana porta su diversidad como un estandarte de victoria. Al defender a Delcy Rodríguez Gómez, los movimientos sociales y la fuerza trabajadora de las instituciones defienden la pluralidad de un país que es negro, blanco, indígena y mestizo, negándose a ser medido bajo estándares coloniales. Esta unión inquebrantable demuestra que cualquier ataque al origen étnico de una venezolana encontrará la respuesta firme de una muralla humana que ha decidido que su dignidad y respeto no son negociables.

(Fin/Melanie Navas)