María Ignacia y la Parranda de San Pedro

Redacción por 
InaMujer
el 
Viernes, 29 de Junio de 2018

El 29 de junio, como todos los años, se celebra en las ciudades de Guarenas y Guatire, La Parranda de San Pedro, una festividad en la que se venera al santo portador de las llaves del cielo.

Esta festividad cultural y religiosa, el 5 de diciembre de 2013, fue declarada  Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Existen dos versiones en cuanto al nacimiento de esta festividad. La primera, el milagro que realiza el santo a la esclava María Ignacia, para que este sanara a su hija Rosa Ignacia, quien se encontraba muy enferma, a cambio María le prometió al santo, cantar y bailar, todos los 29 de junio como muestra de agradecimiento hasta su muerte.

Al Fallecer María, su esposo asume la deuda y decide vestirse como su mujer durante la celebración de esta festividad y danzar por las calles en cumplimiento de la promesa de su esposa.  Con el pasar del tiempo la parranda continúo la tradición, pero siempre es un hombre quien se viste de mujer para encarnar a María Ignacia, este lleva consigo una muñeca de trapo quien personifica Rosa Ignacia, su hija.

También participan los parranderos, que son hombres con el rostro pintado con betún negro, ellos personifican a los esclavos de la época, vestidos con atuendos, sombreros de copa, pañuelos rojo con amarillo ceñidos al cuello que usaban las familias mantuanas de la época, que tenían en su poder la vida y servicio de hombres y mujeres afrodescendientes, muchos de estos despojados de sus tierras originarias y trasladados a Venezuela.  Al son del cuatro, maracas, tambor, acompañan las liricas en honor al santo, y en la parranda no pueden faltar los tucusitos, que son niños y niñas vestidos con una braga roja con amarillo y rostro pintado de negro al igual que los Sanpedreños.

Importante destacar que la Parranda de San Pedro, es la festividad más reconocida del estado Miranda, todos los años los devotos, parranderos, vecinos, turistas, colman las calles, las iglesias de la localidad para adorar, pedir, ofrendar y agradecer las promesas cumplidas por el apóstol.

Estas manifestaciones tradicionales autóctonas del sentir patrio, inyectan energía y vitalidad al pueblo venezolano, refuerzan sus valores espirituales en la lucha contra las injusticias y las desigualdades.

P: InaMujer

D: Jean Carlos Capote